Plutón avannza sus primeros trancos en Alemania
Julio Carreras (h)
Santiago del Estero, 27 de julio de 2004
En un artículo difundido por la agencia latinoamericana ALAI y publicado por el
periódico Rebelión (www.rebelion.org) en noviembre de 2003, opinábamos que:
"Cuando Plutón impera, pues, lo efectúa en base al secuestro de la hija más
preciada de las naciones; sus proyectos de desarrollo equilibrado: su soberanía. Así,
cuando Mercado fija los sanguinolentos ojos en un país, este se verá obligado a soportar
la pobreza entre sus habitantes, la destrucción de su sistema ecológico, la
mercantilización de su cultura social." Analizando la "Agenda 2010"
pactada hacia octubre en Neuhardenberg, veíamos aproximarse un horizonte sombrío para la
hasta ahora próspera Alemania. Lamentablemente estos vaticinios comienzan a cumplirse,
con la brutal reducción sobre los derechos de los trabajadores anunciadas hoy por las
mayores empresas en conjunto con el gobierno alemán.
"Acuerdos" bajo chantaje
La discusión entre el sindicato alemán IG Metall y Siemens se saldó con un acuerdo
entre las dos partes, por el que la empresa "garantiza" (por ahora) la
continuidad de los 2.000 empleos amenazados en el estado de Renania del Norte-Westfalia
(NRW). La empresa amenazó con el traslado de las factorías de Bocholt y Kamp-Lintfort a
Hungría, donde los costos laborales son menores.
Tras largas protestas de los sindicatos, el consorcio aseguró la permanencia de las
fábricas en Alemania a condición de reducir los costos de producción. Los sindicatos
aceptaron las 40 horas semanales, frente a las 35 vigentes hasta ahora, sin un aumento de
sueldo compensatorio. Además, la empresa redujo las bonificaciones por vacaciones y el
aguinaldo de Navidad, sustituidas por una prima determinada en función del rendimiento.
Por otra parte, en Daimler Chrysler se llegó a un acuerdo que permitirá a la empresa
ahorrar 500 millones de euros anuales. El programa acordado para rebajar el costo del
trabajo "tendrá un carácter modélico para Alemania", según el jefe de
DaimlerChrysler, Jürgen Schrempp: sin lugar a dudas, también otras empresas querrán
ahora exigir a sus empleados que trabajen más horas y renuncien al correspondiente
aumento de sueldo.
"Encantado se mostró igualmente el Ministerio de Economía", anuncia el
periódico oficial Deutsche Welle hoy "cuyo portavoz calificó el acuerdo de positivo
para Daimler Chrysler y también para el país". Por cierto, el gobierno debe
sentirse complacido con este primer triunfo del ajuste neoliberal sobre Alemania:
"Quien no se reforma a sí mismo es reformado por la fuerza", había repetido el
canciller Gerhard Schröder, hace más de un año. De acuerdo a su "Agenda
2010", pactada entre los tres partidos políticos más importantes, los alemanes
deberán irse acostumbrando de a poco a medidas que terminarán para siempre con su
cultura del bienestar, en caso de que lleguen a ser aplicadas.
Protesta obrera
La oposición hasta ahora brilla por su ausencia. Las burocracias sindicales
"tuvieron que rendirse a la evidencia de que lo principal para sus afiliados es
garantizar el puesto de trabajo" según los medios alemanes. Es que las cúpulas
sindicales alemanas tienen un nivel que hoy los acerca más a los gerentes que a los
trabajadores de las empresas que dicen defender. Así, este primer pacto de bienvenida al
reinado del capitalismo salvaje en Alemania podría considerarse como un acuerdo entre
pares.
Mientras tanto más de 15.000 trabajadores de la factoría Mercedes de Sindelfinden se
sumaron al paro contra los planes de recorte de gastos de Daimler Chrysler y las presiones
de los consorcios a sus plantillas. La protesta provocó que la planta más grande del
grupo en el país dejase de producir unos 1.000 vehículos. Además de los trabajadores de
Sindelfinden, 3.000 empleados más apoyaron las protestas en la factoría de
Untertürkheim, siguiendo la tónica de movilizaciones organizadas por los trabajadores
ante los planes de la patronal.
Los obreros organizaron paros contra la compañía por su intención de recortar gastos,
bajo la amenaza de suprimir unos 6.000 de los 30.000 puestos de Sindelfinden y desplazar
parte de su producción a lugares de costes más bajos como Bremen y Sudáfrica.
La vida sólo para los ricos
Sin tomar en cuenta que los salarios gerenciales rondan los 5.000.000 de euros anuales,
contra un promedio de 25.000 euros anuales para un obrero alemán, el presidente de la
Federación de la Industria Alemana, Michael Rogowski, declaró: "No es pedir
demasiado a los alemanes que en lugar de seis tengan cinco semanas de vacaciones
pagadas".
En declaraciones publicadas por el periódico "Neue Osnabrücker Zeitung", el
máximo representante de la industria alemana, critica que Alemania sea líder mundial,
pero "en cuanto a las vacaciones se refiere". Una situación que provoca, según
Rogowski, problemas a muchas empresas que tienen dificultades para cubrir los puestos de
trabajo durante este tiempo.
Rogowski critica que no bastando que los costos laborales en Alemania sean mucho más
altos que en otros países -como Sudáfrica o Hungría-, es también en donde más días
de vacaciones se tiene. Las declaraciones de Rogowski coinciden con las propuestas
lanzadas en días pasados por representantes de la patronal y expertos económicos a favor
de una flexibilización de la jornada laboral y de la ampliación la semana laboral de las
actuales entre 38 y 40 horas a 42 o, incluso, 50.
Si se toma en cuenta que DaimlerChrysler no se hallaba precisamente con el agua al cuello
y necesitado de abaratar costos a como diera lugar, el ajuste practicado se presenta como
extemporáneo. A fin de cuentas, de los 5.700.000 que ganó el consorcio en año pasado,
más de 3 mil millones correspondieron a grupo Mercedes Car. Eso significa que, pese a las
condiciones criticadas por el empresariado, la producción seguía siendo rentable. Debe
explicarse entonces a esta avanzada como una violenta arremetida política en pos de ganar
espacio para un feroz proceso de mayor concentración capitalista que se avecina.
Los tecnócratas gubernamentales y los políticos oficialistas dicen que "no se puede
continuar con el modelo distributivo actual". Según ellos, el Estado carece de
fondos suficientes, ha descendido aún más la tasa de nacimientos y la desocupación
crece como un hongo a lo largo y lo ancho de la nación. ¿Qué se proponen, pues? En
primer término, "reducir las prestaciones sociales en general, por un lado para
ahorrarle costos al Estado pero, por otro, también para disminuir los aportes sociales y
con ello abaratar la mano de obra"
Como un mecanismo de relojería, el aparato oficial se ha puesto en marcha, para asestar a
la población de Alemania lo que será probablemente el más duro golpe económico luego
de 1945, cuando le impusieron control extranjero sobre sus finanzas. Este plan, que viene
preparándose sigilosamente desde hace más de 10 años, consiste básicamente en el mismo
aplicado durante los 90 en la Argentina. Con la única diferencia que aquí se lo
introdujo sin anestesia. Cuáles son sus presupuestos fundamentales:
1) Flexibilización laboral.
2) Privatización de los Servicios Públicos (incluyendo la Previsión Social, la
Educación y la Salud).
3) Subsidio estatal y privilegios impositivos para los grandes capitalistas.
El dios Mercado
Expertos en estudios de mercado opinan que la prolongación de la jornada laboral en
determinados sectores de la industria se podría extrapolar pronto a todo el sector
metalúrgico. "Si un gran consorcio como Siemens consiguió el acuerdo, la medida
puede marcar la pauta para otras empresas", destacó Harmen Lehment, experto del
Instituto de Economía Mundial de Kiel.
Estas medidas "fundamentales para el proyecto «Agenda 2010», disminuirán la
calidad de vida de millones de alemanes y afianzarán en su crecimiento, en cambio, las
inmensas ganancias lucrativas de las multinacionales y sus gerentes internos. Sólo la
fusión del seguro de desempleo con la asistencia social perjudicará a más de un millón
de personas. Este engendro burocrático, justificado en el descenso de la natalidad -lo
cual "afecta el mecanismo redistributivo entre generaciones"-, dejará
prácticamente en manos privadas las prestaciones sociales y el sistema de salud. Esto
significa que progresivamente los propios trabajadores deberán costear su obra social, su
asistencia médica, los medicamentos y todos los servicios sanitarios. También su propia
jubilación, aunque ello signifique reducir su nivel de vida presente. ¿Y los
desocupados? Pues bien, no tendrán cobertura, ni sanitaria ni social. Es decir: o tienes
dinero, o te mueres. Así de simple.
Desde el gobierno se ha enunciado claramente que "el Estado debe ser sustituido
gradualmente por el Mercado".
El 15 de noviembre de 2003, desde esta misma columna decíamos: "...Plutón vuelve
ahora su mirada ígnea hacia Alemania. El aparente retroceso de sus beneficios en el
Tercer Mundo, debido a una creciente ola de resistencia popular, le obliga a buscar nuevas
víctimas entre sus propios hijos.
[...] Así, cuando Mercado fija sus sanguinolentos ojos en un país, este se verá
obligado a soportar la pobreza entre sus habitantes, la destrucción de su sistema
ecológico, la mercantilización de su cultura social." Nos hubiese gustado
equivocarnos. Pero la demoledora avanzada de Siemes y Daimler Chrysler sobre los derechos
de los trabajadores alemanes, nos da la razón contundementemente, sólo 8 meses después.
¿Les queda algún camino para escapar a la creciente destrucción de su standard de vida
a los alemanes? Pues sí. Aprovechar la experiencia del Tercer Mundo, y lanzarse a la
lucha callejera, ya.
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